Cine

La crisis del Cine

 

¿El cine tiene crisis?.

La última vez que fui a una sala de cine en un gran centro comercial, ¡cómo no! eran unos cines con multitud de películas para ver había que pasar  por unas interminables pasillos bordeados de cintas que hacían circulo para llegar a unas taquilleras embutidas en sus escaparates de cristal brindado como cajeras de banco, que mediante unos altavoces le comunicabas la película la sesión y la fila mas orientativa que tenían, hasta amablemente dio la vuelta al monitor para que vieras las butacas vacías que quedaban y tú mismo dijeras en donde querías sentarte;  Una vez despachado salías por un lateral y te adentrabas en el local franqueado por cintas y en un hueco por donde pasar dos jóvenes que tenían como función entre otras recortarte la entrada y decirte –“Al fondo a la derecha, muchas gracias”, te encaminabas a esa dirección pasando antes por los aseos (soy de los de ir al pis antes del pase de película);  Y de seguido te encaminabas a la sala una sala construida al borde de una ladera escalpada que te hacia subir hasta la fila 10 asiento 4… Te sientas y contemplas desde lo alto del altozano el fondo blanquecino de la pantalla con sonidos que salen de los altavoces de acordes roqueros ochenteros y por debajo todo el suelo que se adivina enmoquetado y que está sembrado de maíz y de manchas de refresco de cola, y a alguien se le escapa la frase ¡Que guarra es la gente!.

Comienza la proyección de la película después de los pequeños minutos de publicidad de la propia sala y de los pocos patrocinadores que aun colocan sus reclamos en salas de cine y empiezan a llegar en manada los tardíos come palomitas que mitad ciegos mitad atontados tratando de no pisarte lo hacen con mas arte aun. Todo en aras de ir al cine a ver una película Española de risa y de tópicos vascos y andaluces, risas de muchos y críticas de algún que otro “quiero ser entendido y a mí me ha traído la mujer a la fuerza pero yo a hacerme el listín-criticón”.

Termina la película con algún que otro con los pantalones por la rabadilla del trasero por ahorrar en cinturones y venir al cine… (de las risas y bailes que se hizo en la butaca).   Salimos como manada camino de la libertad, directos a la vela del cielo estrellado de la noche madrileña, eso sí con un ágil “me pongo la rebeca o americana, para otros que hace fresquito”,  para los más valientes, o frío para los realistas o ¡achus! para los sin palabras, pero de los que echan perdigones y te dan en la nuca o en donde caen, porque no les dio tiempo ni a mano ni a retal. Te vas a casa con menos dinero y palomitas entres los dientes.

¡Esto de venir al cine es muy divertido!,  ¿No sé por qué hablan de crisis…?