Cine

Pedro Almodóvar Caballero.

Pedro  Almodóvar de oficio Narrador.

Su cine:

Ya desde niño cuando cogido de la mano de sus hermanas iba al cine de su ciudad natal, (Calzada de Calatrava, Ciudad Real, 25 de septiembre de 1949), desarrollo el interés por el cine, pero según cuentan sus buenas vecinas, ya era gustoso de contar las películas que el día o la semana anterior había visto en el cine, poniendo su  propia creatividad en la descripción de lo visto.

Cuando llega a Madrid con tan solo 17 años su interés por el cine fue aumentando y tomando forma. El final de la dictadura franquista y la movida madrileña que paso por ella como un autentico provocador extravagante que era lo que él quería, desde su niñez.

“Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”,” Laberinto de pasiones “y “Entre tinieblas”, con un estilo propio y  característico. Con un  lenguaje vulgar, lleno de  humor y surrealismo, establece lo desenfadado y le da un toque de “España cañí” en muchos de sus obras. Aquí se recogen algunos rasgos de su tan original cinematografía llena de irracionalidad.

Las protagonistas por adoración, Las Mujeres. Todas, guapas, feas, fuertes o débiles, las famosas “chicas Almodóvar”. Los hombre son siempre el centro de sus problemas, no se sienten suficientemente queridas a veces se ven ridículas, abandonadas o despreciadas. A pesar de ello, Almodóvar acude a personajes femeninos valientes, algo neuróticas, pero valientes, en definitiva. Sólo una película, “La mala educación”, está casi exclusivamente interpretada por hombres. Sus personajes son buscadores envueltos en violentas pasiones que desean a toda costa ser otros, ya sea mediante el transformismo, cambiando de status o escapando de un peligro. Todos se encuentran en búsqueda de algo.

26.02.2016_ Madrid. Hotel Palace. El director de cine Pedro Almodóvar fotografiado por José Aymá para la serie “Un disparo en 4X5 Pulgadas´´ de Crónica.////// NO PUBLICAR SIN CONSULTAR CON FOTOGRAFIA//////. José Aymá

La sexualidad aparece de forma explícita en todos los títulos de Pedro, de una manera u otra. En los primeros, tiene una clara intención de escandalizar a su público y romper con los tabúes de los años anteriores a la Movida madrileña (como en Pepi, Luci, Bom y su icónica escena de la lluvia dorada o enLaberinto de Pasionesy la adicción al sexo de la mayoría de sus personajes). Más adelante, se percibe de manera más sofisticada en sus historias y se tratan diversos aspectos como los celos, los deseos prohibidos, las perversiones o el sexo y la prostitución. En este último aspecto cabe destacar que las prostitutas de las tramas de Almodóvar suelen ser mujeres felices y que no esconden su profesión, como la famosa Agrado de “Todo sobre mi madre.” Dentro de la sexualidad, la homosexualidad y la transexualidad cobran una gran importancia en el cine almodovareño y ayudan a su normalización en la sociedad.

La homosexualidad y el transformismo ocupan gran parte de las películas del cineasta. Jugar con esa ambigüedad nos permite ver hombres viriles a la vez que femeninos como “Marco” (Darío Grandinetti) en “Hable con ella” o el “juez Domínguez” (Miguel Bosé) en Tacones lejanos.

La droga es un elemento muy presente en películas como “¡Átame!”, “Entre tinieblas” o “Matador”. También los personajes drogadictos y los traficantes tienen su papel en las historias del director. Drogas como la cocaína, el cannabis, la heroína y otros fármacos (legales) son recursos de la trama. Un ejemplo “Mujeres al borde de un ataque de nervios” donde utilizan Orfidal mezclado con gazpacho como somnífero.

La figura de “la madre”. Importantísima y decisiva en las películas de Almodóvar, tanto si se nos presenta como mala madre (“Tacones lejanos”) o como una madre amorosa (“Volver” y “Todo sobre mi madre”). Y es que la propia madre de Pedro Almodóvar, “Francisca Caballero”, aparece en cuatro de sus películas: en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”,” ¡Átame!” y “Kika”.

Los temas que trata en sus películas la realidad española, la violación, la homosexualidad, el amor, el sexo o la pornografía. Almodóvar introduce al espectador en un ambiente puramente madrileño, donde todo es posible y el amor y la locura van de la mano. Un amor que hace daño, frustrado o desdichado, ligado casi siempre con el sexo. Un amor del que son víctimas las mujeres, que sufren y padecen, y que entrama celos y ajustes de cuentas. Además se apuesta por un “No” a la familia tradicional. Además de la destrucción de la estructura básica de la familia convencional, se nos presenta una sociedad occidental en la que todas las puertas están abiertas y todos los modelos son posibles.

La religión en una España tradicionalmente católica, casi parece natural que la religión impregne la cotidianeidad del país sin darnos apenas cuenta. Y esto es lo que sucede en el cine de Almodóvar, en el que el tema subyace en gran parte de las películas, incluso en aquellas en las que no es el argumento principal. No es difícil encontrarnos entonces con personajes frustrados por una educación ultra católica (como Ángel, el personaje que encarna Antonio Banderas en ·Matador”) o con iconografía religiosa en los hogares de películas como ¿Qué he hecho yo para merecer esto? donde la abuela, ·Chus Lampreave”, representa además la superstición en los rezos que realiza contra las tormentas.

Pero es en películas comoLa mala educación”, “La ley del deseo” donde más duramente juzga el realizador a la religión, contando historias de abusos durante la infancia de sus protagonistas. En el primer caso, es el tema principal sobre el que gira toda la trama mientras que en el segundo se representa mediante la historia personal de Tina (Carmen Maura), incluida de nuevo como una trama secundaria que se deja entrever de forma no explícita pero que tiene una gran influencia en la construcción de la personalidad del personaje que la sufre.

La estética de sus películas se basa en abusar de los colores ácidos y los colores primarios (verde, azul y rojo).  Respecto a la utilización de este último color, el director afirma: “El rojo está siempre presente en mis películas. El rojo en la cultura china, es el color de los condenados a muerte. Esto lo convierte en un color específicamente humano, ya que todos los seres humanos están condenados a morir. Pero el rojo es también, en la cultura española, el color de la pasión, de la sangre, del fuego”. Muy pronto se vio influido por la cultura pop y afirma tener una relación inconsciente con los colores del Caribe, intentando siempre luchar contra el negro. Además, en las obras de Almodóvar no veremos muchas referencias arquitectónicas de Madrid ya que se encuentra más cómodo rodando en estudios. El director es, por lo tanto, fan incondicional de los decorados. En sus inicios, incluso, los pintaba él mismo. Esta estética barroca, este estilo kitsch (barroco moderno y casi de mal gusto) propio hace a muchas de sus películas inconfundibles y las convierte en modelo de arte e imitación. Un ejemplo muy bueno de su estética son los potentes azules que utiliza en “¡Átame!” El color inunda, todo sin dejar indiferente hasta a los títulos de crédito.

Es el género por excelencia junto al culebrón es el melodramático. Estos dos son la base de la pirámide de todas sus películas aunque a veces introduce algo de gore (“La piel que habito”) o del género neorrealista (“¿Qué he hecho yo para merecer esto?”). Suele completar sus obras colocando en ellas referencias a la fotonovela, la prensa del corazón o la televisión (a las que critica pero igualmente saca algo interesante).

La muerte es el principio el final. En muchas ocasiones el sexo se involucra con la muerte, como es el caso de “Matador, el amor lleva a los seres a enloquecer y a morir o, en la mayoría de las ocasiones, a matar. En las películas de Almodóvar hasta el objeto más inverosímil puede ser una buena arma.” En Hable con ella”, es una horquilla de moño; una pata de jamón en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”

El teléfono. Tiene una presencia constante y se convierte en un elemento de relevancia en la historia. En películas como “La flor de mi secreto”, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, o “¡Átame!” aparece este instrumento que en vez de comunicar, en la mayoría de casos, hace lo contrario, hace que esa comunicación sea un fracaso. según; Nuria Vidal: “La llamada resulta siempre fundamental para la historia”.

¿Madrid o la vuelta al pueblo? Lo castizo se entremezcla con lo moderno (lo kitsch). El director elige la capital para rodar buena parte de sus films y explica: “Siempre he encontrado en esta ciudad el paisaje perfecto con la fauna adecuada (insolente e ideal) para cada una de mis películas”. Pero, a la vez, muchas veces plantea una vuelta al pueblo, a lo rural, a los orígenes como ocurre en Volver y ¡Átame!

Tangos y boleros. Uno de los rasgos más reveladores de las películas de Pedro Almodóvar es su música. Amante de los tangos, los boleros y las coplas antiguas, las adapta y actualiza para sus largometrajes. Son canciones que hablan de sus personajes, que transmiten la tristeza de sus melodramas. Canciones tales como “Espérame en el cielo”, “corazón” (Mina, “Matador”) o “Piensa en mí” (Luz Casal, “Tacones lejanos”).

“Lo perfecto admite poca corrección”:

Extractados corregido y adaptados de las revista culturamas.es y noktonmagazine.com

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