Entre Visillos

Relatos para no dormir 1º, No todos los muertos son por Coronavirus

¿Todos los muertos son por el Coronavirus?

El actual estado de alarma ha hecho que la certificación de muertes sea rápida y menos efectiva, sobre todo de cara a identificar un posible crimen sin signos de violencia 

Los muertos por el Coronavirus 19 o sospecha del mismo que se producen al día han hecho que las guías de actuación a la hora de acreditar dichos fallecimientos sean más rápidas y,  por consiguiente, menos eficaces. Una situación motivada también por el riesgo de contagio que deben evitar los profesionales. Escenarios en los que reina el caos, y donde resulta complicado, por no decir imposible, percibir si una persona ha fallecido por el virus o por otra causa que pueda ser, por ejemplo,  violenta y que no se perciba a simple vista ningún signo.

El caso de Isabel Padilla que fue acusada de asesinar a su marido y dos hijos con sobredosis de insulina, una sustancia que reduce drásticamente los niveles de glucosa y que, inyectada en dosis elevadas a personas sanas de manera prolongada, puede resultar mortal. Se las administraba en bebidas y alimentos en el momento de servirlos. Mató a su hijo Pedro, en 1982, a su esposo, Pedro Pérez, en junio de 1990 y a la más pequeña de sus cuatro hijos, Susana, en mayo de 1991. Momento en el que la Policía empezó a investigar a la asesina. Aunque finalmente se salvaron, esta criminal también intentó matar a su hija Francisca y su hijo Salvador.  En 1995 ( trece años después del primer crimen), fue condenada por la Audiencia Provincial de Murcia a ochenta y nueve años de  cárcel  por cinco delitos de parricidio: tres envenenamientos mortales y dos intentos frustrados.

El caos por una situación de emergencia hace pasar por alto a los agentes signos indicadores de un crimen Y que de no ser por un factor externo, tal vez, jamás se descubrirán.

Del articulo de Enrique Recio

El Español.